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<title>Los archivos de Justo Serna</title>
<link>http://justoserna.bitacoras.com</link>
<description>Bitácora creada el 19 de enero de 2005. Cerrada el 17 de enero de 2006.  La bitácora irá desapareciendo...</description>
<copyright>Copyright 2006</copyright>
<pubDate>Sun, 03 Sep 2006 09:16:36 +0000</pubDate>
<generator>Bitacoras.com</generator>
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	<title>Adiós a 'Los archivos de Justo Serna'</title>
	<link>http://justoserna.bitacoras.com/archivos/2006/01/17/adios-a-los-archivos-de-justo-serna</link>
	<comments>http://justoserna.bitacoras.com/archivos/2006/01/17/adios-a-los-archivos-de-justo-serna#comentarios</comments>
	<pubDate>Tue, 17 Jan 2006 07:41:46 +0000</pubDate>
	<category>Internet</category>
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	<content:encoded><![CDATA[Si lo desea, puede visitar la dirección electrónica en la que ahora escribo:<br />
<b><a href="http://www.uv.es/jserna" target="_blank">http://www.uv.es/jserna</a></b><br />
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 <b><i>Un mundo hecho pedazos<br />
Ensayos de Historia cultural y  Microhistoria</i></b><br />
<br />
                                              <i><a href="http://www.uv.es/jserna/" target="_blank">Índice</a></i><br />
<br />
<i><b>0. Tribunas de prensa en <a href="http://www.uv.es/jserna/TribunasJustoSerna.htm" target="_blank">Levante y El País</a></b></i><br />
<b><i>1.Artículos de historia cultural </i></b>  <br />
 <i><b>2.Entrevistas</b></i> <br />
<i><b>3.Ensayos de historia cultural</b></i>      <br />
<i><b>4.Libros recientes</b></i><br />
<i><b>5.Libros editados recientes</b></i>        <br /><br /><img src="http://justoserna.bitacoras.com/despedida.jpg" title="Despedida"/><br />
<b>Justo Serna</b><br />
<br />
<b>”<i>Debo dejar algo claro: no he dicho nada extraordinario ni tampoco sorprendente. Lo extraordinario comienza en el instante en que yo dejo de escribir. Pero entonces ya no soy capaz de hablar de ello</i>”  </b><b>Maurice Blanchot. </b><br />
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<br />
Hoy, 17 de enero de 2006, al año de haber creado esta bitácora, les comunico que la cierro. Es decir, que dejaré de escribir en este ‘blog’, que dejaré de renovar el post nuestro de cada día. ¿La razón? No hay una gran revelación que hacer: simplemente confieso estar cansado y las satisfacciones que producía ya no me las procura. Mantenerse en estado expectante para escribir cada día una media de tres folios es un esfuerzo notable, se mire por donde se mire y al margen de los resultados. Me pregunto qué ha significado para mí este empeño. Pues una experiencia, desde luego: probarme, retarme, escribir y que lo que escribiera diariamente tuviera sentido y alguna sustancia (no una frasecita u ocurrencia atinada o desatinada, como sucede en otros ‘blogs’). <br />
<br />
Y ha significado también estrechar relaciones con los amigos, con los viejos conocidos o con los nuevos, que me han hecho llegar su aliento, su calor. Aunque ha crecido el número de visitantes diarios, hasta sumar un total de casi cincuenta mil (si cuento desde junio de 2005), no ha sido muy copiosa la demografía de comentaristas que han frecuentado esta bitácora. Mejor así. Prefiero el rigor al estruendo, pues en general, y salvo algún empeñoso adversario que ha llegado a perder los papeles (saludos, <b>Pipiolo</b>), un selecto comité de lectura ha glosado o criticado o censurado mis textos con amistosa colaboración. No podré mencionarlos a todos, a los habituales y a los eventuales, pues me disgustaría convertir esta despedida en un índice onomástico de nombres propios o de ‘nicks’. Ahora bien, lamentaría olvidar a <b>Rogelio López Blanco </b>,  a <b>Miguel Veyrat</b> o a <b>J. Moreno</b>: algunos de los mejores momentos del ‘blog’ y la prosa más rigurosa y sensata se deben a ellos. <br />
<br />
Hemos hablado de muchas cosas, pero sobre todo me he ocupado de libros y de actualidad o, mejor, me he ocupado de lo que sucede diariamente valiéndome de mis lecturas. Como ya dije, hace treinta años yo sólo era un lector, un lector adolescente. Menos esto último (ser púber se cura, efectivamente, con la edad), menos esto último, digo, espero seguir siendo lo mismo: alguien que frecuenta a sus antepasados o a sus mayores (así los trato) a través de los libros, pero no para tomármelos como severos antecesores que me vigilan o me transmiten un valioso patrimonio que estaría obligado a conservar ordenadamente, respetando la tradición y lo que aquéllos hicieron. Me gusta desmentir parte de lo que de ellos aprendo e incluso ser desleal al sentido que le dieron a sus palabras y que ahora leo. Por eso no me arrepiento de mezclar indebidamente lo alto con lo bajo, incluso lo grave con lo grotesco, este o aquel volumen. De lo que se trata es de tener opiniones, pero sobre todo de que las aseveraciones que hagamos sean juiciosas e informadas y fundamentadas. <br />
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Ahora, quiero hacer otras cosas. Por supuesto, seguiré escribiendo lo que mi amigo <b>Anaclet Pons </b> y yo escribimos, este o aquel libro que siempre tenemos pendiente; seguiré escribiendo para <i>El País</i> (si no se cansan de mí) y seguiré escribiendo mis artículos y reseñas (que suelo añadir en mi página académica <a href="http://www.uv.es/jserna" target="_blank">http://www.uv.es/jserna</a>). Lo que queda de la bitácora es una experiencia muy interesante, tan interesante y discutible como lo que circula por la Red. Internet es ya el próximo espacio de comunicación dominante, pero hay un ruido, un rumor, una basura frecuentes. Ojalá yo no haya contribuido a incrementar el estrépito. Y así, en silencio y con orgullo, como ese ciclista vencido por el esfuerzo, aunque victorioso por haber llegado a París, me despido de todos ustedes... <i>enteramente</i>, como diría <b>Borges</b>.<br />
<br />
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